FASE 2 / ESTRATEGIA

EJEMPLO 4

MIEDO AL DENTISTA

«No soporto ir al dentista. Siempre es lo mismo. No me puedo controlar. Me pondré demasiado nerviosa, no lo soportaré.»

Fobia Específica

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1

Identifica los pensamientos estresantes

«No soporto ir al dentista. Siempre es lo mismo. No me puedo controlar. Me pondré demasiado nerviosa, no lo soportaré.»

2

Cuestiónalos y respóndete de forma objetiva

Que sea desagradable o molesta la intervención del dentista, ¿la convierte en insoportable? ¿Qué evidencia tengo de que no podré soportarla? En el pasado he visitado al dentista, con mayor o menor sufrimiento, pero ¿fue insoportable? Realmente no es muy agradable, al menos a mi no me lo parece, pero ¿es un mal menor necesario? La recompensa es que estoy cuidando mis dientes, si me descuido puedo perderlos, y eso sí que sería peor. Puede que incluso si no voy ahora al dentista, necesite más adelante una operación mayor por ese descuido. Si mucha gente, incluido niños, van al dentista, ¿por qué no puedo hacerlo yo? Amo ver mis dientes fuertes y sanos y haré lo necesario para mantenerlos así. Si lo pienso bien, el dolor y sufrimiento será mayor si no voy al dentista a hacerme esa curación. El médico dentista es un profesional y sabe lo que hace. No seré el primer paciente que pase por sus manos. 

Y si empiezo a sudar y temblar, no me avergonzaré por eso. Hablaré anticipadamente con el médico sobre mi ansiedad y los síntomas que pueden aparecer en el momento que me esté atendiendo. Es médico, lo comprenderá. Así se podrá detener un rato hasta que me sienta mejor, o pasarme una toalla para secar mi sudor. Así también le podré pedir que me ponga el ventilador para estar más fresca. No tengo razón para sentir vergüenza de mi ansiedad, mucha gente lo tiene. Quien sabe, puede que hasta la esposa del médico sea ansiosa. La tasa de personas con ansiedad es muy alta en el mundo, todo el mundo lo sabe y un médico aún más. 

3

Lleva tus pensamientos al nivel de lo absurdo

No tiene sentido pensar que es peligroso ir al dentista. Se atienden muchos pacientes a diario. Incluso la gente invierte mucho dinero con tal de mejorar su sonrisa. ¡Y realmente quedan muy bien! Puede que me duela algo, pero nada que no pueda soportar. ¡Realmente no es para tanto!

4

Hazlo con frecuencia e intensidad

La repetición de este diálogo mental positivo y realista es muy importante. Si no se realiza con regularidad y por largos periodos de tiempo, no funcionará.

 

¿SE TRATA SOLO DE LEER?

 

No. Mientras vas leyendo la ficha, ¡RAZONA! con firmeza, determinación y coraje, agregando mentalmente tus propias palabras: «¡Esto es verdad…!» «¡Cómo pude engañarme tanto tiempo…!» «¡Nunca más volveré a ….!»   ¡REBÉLATE frente a esos pensamientos negativos! Haz esto mientras vas leyendo cada línea o párrafo del nuevo pensamiento. Tu mente debe convencerse y adoptar este nuevo pensamiento con FIRMEZA, DETERMINACIÓN y CORAJE para lograr interiorizarlo.

 

Si por momentos tu mente se va a otro lado, no te preocupes, solo regresa al ejercicio nuevamente y continúa.

 

Recuerda que estos pensamientos negativos se activan de forma automática y han estado mucho tiempo contigo, es más, se refuerzan junto a otras creencias, lo que hace difícil cambiarlas.

 

Lo importante es que así como fueron aprendidos estos pensamientos negativos, los puedes desaprender. Y solo la constancia te permitirá lograr el cambio.

5

Encuentra una frase clave

Para fortalecer la conexión con tu nuevo pensamiento o nuevo diálogo interno, rescata una frase del pensamiento nuevo que sea significativo para ti, de tal forma que al repetirla mentalmente evoque el significado de todo el pensamiento más objetivo, razonable y real que has redactado.

FRASE CLAVE (ejemplo):

¡Realmente no es para tanto! Ya fui otras veces al dentista y es evidente que si lo puedo soportar.

No olvides armar tu ficha en papel. La idea es que esta ficha sea accesible para ti y puedas ejercitar tu mente en el tiempo que tengas disponible. A continuación veamos como queda nuestra ficha.

Ficha NR

N
___________

 

«No soporto ir al dentista. Siempre es lo mismo. No me puedo controlar. Me pondré demasiado nerviosa, no lo soportaré.»

R
___________

Que sea desagradable o molesta la intervención del dentista, ¿la convierte en insoportable? ¿Qué evidencia tengo de que no podré soportarla? En el pasado he visitado al dentista, con mayor o menor sufrimiento, pero ¿fue insoportable? Realmente no es muy agradable, al menos a mi no me lo parece, pero ¿es un mal menor necesario? La recompensa es que estoy cuidando mis dientes, si me descuido puedo perderlos, y eso sí que sería peor. Puede que incluso si no voy ahora al dentista, necesite más adelante una operación mayor por ese descuido. Si mucha gente, incluido niños, van al dentista, ¿por qué no puedo hacerlo yo? Amo ver mis dientes fuertes y sanos y haré lo necesario para mantenerlos así. Si lo pienso bien, el dolor y sufrimiento será mayor si no voy al dentista a hacerme esa curación. El médico dentista es un profesional y sabe lo que hace. No seré el primer paciente que pase por sus manos. 

Y si empiezo a sudar y temblar, no me avergonzaré por eso. Hablaré anticipadamente con el médico sobre mi ansiedad y los síntomas que pueden aparecer en el momento que me esté atendiendo. Es médico, lo comprenderá. Así se podrá detener un rato hasta que me sienta mejor, o pasarme una toalla para secar mi sudor. Así también le podré pedir que me ponga el ventilador para estar más fresca. No tengo razón para sentir vergüenza de mi ansiedad, mucha gente lo tiene. Quien sabe, puede que hasta la esposa del médico sea ansiosa. La tasa de personas con ansiedad es muy alta en el mundo, todo el mundo lo sabe y un médico aún más. 

No tiene sentido pensar que es peligroso ir al dentista. Se atienden muchos pacientes a diario. Incluso la gente invierte mucho dinero con tal de mejorar su sonrisa. ¡Y realmente quedan muy bien! Puede que me duela algo, pero nada que no pueda soportar. ¡Realmente no es para tanto!