P R O P U E S T A
PLAN DE SALUD MENTAL PARA PERSONAS AFECTADAS CON TRASTORNOS DE ANSIEDAD
Hasta el día de hoy se sigue minimizando el sufrimiento real que causan los trastornos de ansiedad. Mantener esa ignorancia nos hace cómplices de ese sufrimiento y de la letalidad de sus consecuencias.
INTRODUCCIÓN
Las personas con problemas de trastornos de ansiedad piden a gritos una ayuda, y lo gritan en silencio, desde el aislamiento social y en medio de la ignorancia familiar sobre estos trastornos. Pese a ello, tienen las mismas aspiraciones que cualquier otra persona: quieren estudiar, trabajar, progresar y tener familia. No seamos indiferentes, no desviemos una vez más la mirada hacia la ignorancia y la incomprensión. Están soportando y resistiendo, sin recursos, sin herramientas para auto ayudarse, viendo como el trastorno se roba sus aspiraciones y años de vida. Los trastornos de ansiedad causan un sufrimiento elevado, generan un alto grado de estrés, síntomas excesivos e incontrolables, e incluso pueden durar toda la vida si no se recibe tratamiento. Pueden ser altamente discapacitantes en la vida personal, laboral y social. Es común que alguien con trastorno de ansiedad también padezca depresión debido al trastorno. Y es común también que mantengan pensamientos suicidas debido a la creencia de que nunca se curarán, por la desesperación de no encontrar una salida y por la incomprensión e ignorancia del entorno familiar.
Muchos afectados han encontrado en los grupos de Facebook un espacio donde desahogarse y pedir consejo. Así existen actualmente decenas de grupos con esta temática. Son una vitrina abierta que nos permite apreciar con lujo de detalle esta realidad. Tal vez la población común carece de información sobre estos trastornos y el sufrimiento que ocasiona, pero ¿el sector salud de cada país ignora esta situación?, ¿se está brindando una ayuda real a los afectados?, ¿se ha evaluado el alto porcentaje de abandono al tratamiento convencional?, ¿qué indica este índice de abandono?, ¿los afectados no quieren curarse o el sistema de atención no es el adecuado?. ¿Qué se está privilegiando, lo que necesita realmente el afectado o el cumplimiento del sistema asistencial establecido desde décadas atrás?
No se pretende devaluar el trabajo del sector salud ni promover un debate sin propósito, pero es importante transmitir ideas claras y transparentes de esta realidad para que en conjunto se logre crear una ayuda por fin real, transparente y efectiva. La ignorancia y el desinterés, tienen un costo muy elevado para los que sufren un trastorno de ansiedad.
Padecer un trastorno de ansiedad no es algo que se elige. Los afectados no son culpables de tener un trastorno de ansiedad. Ellos pueden curarse con un tratamiento y ayuda real. No los abandonemos.
Esperamos no entrar en una guerra de búsqueda de vacíos a esta Propuesta, sino, al encuentro de consensos para mejorarla, valorizar el tiempo para ello y alcanzar finalmente esa ayuda real que muchos necesitan.
Nota: En estas páginas se han incluido, entre comillas (“.”), fragmentos de estudios y argumentos de organizaciones y profesionales con su respectiva autoría. Por ninguna razón se está vinculando a ninguno de ellos con la elaboración de esta Propuesta.
RESUMEN
Más de 300 millones de personas en el mundo sufren depresión y más de 260 millones tienen trastornos de ansiedad. De hecho, muchas personas padecen ambas afecciones. Tanto la depresión como los trastornos de ansiedad pueden ser altamente discapacitantes en lo personal, social y laboral.
Cerca de 800 000 personas se suicidan cada año. La prevención del suicidio no se ha abordado apropiadamente debido a la falta de sensibilización respecto del suicidio como problema de salud pública principal. Según un estudio, la presencia de un trastorno de ansiedad se asocia a una mayor frecuencia de pensamientos y conductas suicidas.
Las personas que padecen trastornos de ansiedad experimentan miedo, vergüenza y sentimientos de culpa de forma intensa. Además de ello, tienen que soportar una serie de síntomas fisiológicos que aumenta aún más la carga. En muchos casos se vive el problema en silencio, por miedo a que se perciba como un síntoma de debilidad, miedo al rechazo, al despido. No solo tienen que sufrir las consecuencias del trastorno, sino también los efectos del estigma social y familiar que aún permanecen en nuestros días. Muchos afectados optan por no buscar tratamiento o ayuda profesional para no ser identificados con el grupo estigmatizado; simplemente no quieren ser etiquetados como “personas con enfermedad mental” a causa del prejuicio y discriminación que ello pudiera implicar. Según estudios, un alto porcentaje de los familiares cree que la gente habitualmente menosprecia a alguien que ha estado alguna vez en un hospital psiquiátrico, y que considera que estar en tratamiento psiquiátrico es un signo de fallo personal.
Con el fin de reducir el alto porcentaje de abandono del tratamiento convencional y mejorar la aceptación, se propone cambiar el modelo asistencial actual por estas tres propuestas: (1) Formación de tutores capacitados para orientar, enseñar, asesorar y acompañar, de forma activa, a un afectado. Una relación casi paternal y/o fraternal (de un hermano mayor) para cubrir la carencia de modelos asertivos en el hogar y con capacidad para promover en el afectado el cambio mental que requiere. Un tutor puede marcar una diferencia consistente y significativa en la mejoría del afectado. (2) La creación de academias o escuelas para la enseñanza de capacidades cognitivas y habilidades conductuales, que bien podrían llamarse “academias o escuelas de resiliencia”. En este caso los afectados no seguirían un “tratamiento”, sino un “entrenamiento”; no serían “pacientes” sino “alumnos”; los entrenadores que bien podrían ser psicólogos, se les llamaría coaches o podrían adoptar una nueva denominación. Esto reduciría el autoestigma en corto plazo, al propiciar la interacción entre ellos. No existen evidencias de éxito de esta propuesta, dado el caso que no se ha aplicado un plan parecido. Sin embargo, se puede proyectar y predecir su eficacia en base a razonamientos y estudios recogidos. En estos días de pandemia, estas escuelas podrían ser online. Luego de la pandemia, se podrían implementar las escuelas presenciales haciendo uso de instalaciones de universidades e instituciones educativas públicas, para reducir costos. A la vez, es importante considerar factores que garanticen la adecuación de aulas con ambientes “protegidos”, que reduzcan las cargas del trastorno. (3) Primera atención y diagnóstico a domicilio. Esta medida ayudaría a tener mayor alcance y así también incluir a aquellos que les cuesta mucho salir de casa debido al trastorno. Por otro lado, permitiría una adecuada difusión del problema y compromiso a los miembros más significativos del hogar.
¿QUÉ ES EL TRASTORNO DE ANSIEDAD?
Según Mayo Foundation for Medical Education and Research (MFMER – EEUU, https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/anxiety/symptoms-causes/syc-20350961):
“Sentir ansiedad de modo ocasional es una parte normal de la vida. Sin embargo, las personas con trastornos de ansiedad con frecuencia tienen preocupaciones y miedos intensos, excesivos y persistentes sobre situaciones diarias. Con frecuencia, en los trastornos de ansiedad se dan episodios repetidos de sentimientos repentinos de ansiedad intensa y miedo o terror que alcanzan un máximo en una cuestión de minutos (ataques de pánico).
Estos sentimientos de ansiedad y pánico interfieren con las actividades diarias, son difíciles de controlar, son desproporcionados en comparación con el peligro real y pueden durar un largo tiempo. Con el propósito de prevenir estos sentimientos, puede suceder que evites ciertos lugares o situaciones. Los síntomas pueden empezar en la infancia o la adolescencia y continuar hasta la edad adulta.”
“Síntomas
Los signos y síntomas de la ansiedad más comunes incluyen los siguientes:
- Sensación de nerviosismo, agitación o tensión
- Sensación de peligro inminente, pánico o catástrofe
- Aumento del ritmo cardíaco
- Respiración acelerada (hiperventilación)
- Sudoración
- Temblores
- Sensación de debilidad o cansancio
- Problemas para concentrarse o para pensar en otra cosa que no sea la preocupación actual
- Tener problemas para conciliar el sueño
- Padecer problemas gastrointestinales (GI)
- Tener dificultades para controlar las preocupaciones
- Tener la necesidad de evitar las situaciones que generan ansiedad”
“Causas
No está del todo claro cuáles son las causas de los trastornos de ansiedad. Ciertas experiencias de vida, como acontecimientos traumáticos, parecen provocar los trastornos de ansiedad en personas que ya son propensas a la ansiedad. Los rasgos heredados también pueden ser un factor.”
“Complicaciones
El trastorno de ansiedad no implica solamente estar preocupado. También puede ocasionar, o empeorar, otros trastornos mentales y físicos, como los siguientes:
- Depresión (que a menudo se produce junto con un trastorno de ansiedad) u otros trastornos de salud mental
- Abuso de sustancias
- Problemas para dormir (insomnio)
- Problemas digestivos o intestinales
- Dolor de cabeza y dolor crónico
- Aislamiento social
- Problemas en la escuela o el trabajo
- Mala calidad de vida
- Suicidio”
Según una publicación de especialistas cubanos (“Manual para diagnóstico y tratamiento de trastornos ansiosos”, 2012, http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1727-897X2012000500019):
“Entre los problemas de salud mental, los trastornos de ansiedad se asocian con sustanciales niveles de incapacidad. Esta disfuncionalidad tiene un impacto considerable en el bienestar personal, en las relaciones sociales y en la productividad en el trabajo, con el agravante de que su alta prevalencia y el curso recurrente o incluso crónico de muchos de ellos, los puede hacer tan inhabilitantes como cualquier otra enfermedad física crónica.
Los trastornos de ansiedad son, junto con los trastornos del ánimo, los que más contribuyen a la morbi-mortalidad a través del sufrimiento que generan y los que más repercuten en las economías nacionales.”
En muchos casos se vive el problema en silencio, por miedo a que se perciba como un síntoma de debilidad, miedo al rechazo, al despido, y también por miedo al estigma social, cosa que no sucede con las enfermedades físicas. Suelen ser muy incapacitantes en la vida personal, social y laboral. No solo tienen que sufrir las consecuencias del trastorno y el aislamiento social, sino también los efectos de un estigma que aún permanece en nuestros días.
ESTIGMA SOCIAL Y AUTOESTIGMA
Según indica Mayo Foundation for Medical Education and Research en su página web (https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/mental-illness/in-depth/mental-health/art-20046477): “Un estigma sucede cuando alguien te ve de manera negativa por alguna característica distintiva o por un rasgo personal que se considera, o de verdad es, una desventaja (un estereotipo negativo). Lamentablemente, las creencias y las actitudes negativas hacia las personas que tienen alguna afección de la salud mental son frecuentes.”
“A pesar de que supuestamente las sociedades tradicionales ofrecen mayor apoyo ante la enfermedad, los datos revelan que el estigma es un problema importante para las personas con enfermedad mental y para sus familias… Otro estudio interesante es el realizado por Struening et al. (2001), cuyo objetivo era analizar las percepciones de estigma entre familiares de personas con un trastorno mental. Los resultados mostraron que los familiares tenían la percepción de que la comunidad rechaza a estas personas y a sus familias. Un porcentaje mayoritario de los familiares creía que la gente habitualmente piensa que las personas con enfermedad mental son peligrosas e impredecibles, que a menudo menosprecia a alguien que ha estado alguna vez en un hospital psiquiátrico, y que considera que estar en tratamiento psiquiátrico es un signo de fallo personal.“ (ESTIGMA Y ENFERMEDAD MENTAL – Análisis del rechazo social que sufren las personas con enfermedad mental. – Madrid, España – 2009. Autores: Manuel Muñoz, Eloísa Pérez Santos, María Crespo y Ana Isabel Guillén).
Las enfermedades mentales no solo producen sufrimiento psíquico al paciente y a su familia, también les causan vergüenza, recluyéndose en el aislamiento. Así es común el ocultamiento de la enfermedad por parte del paciente, y también por parte de la familia.
Como resultado de todo esto, el paciente encuentra que los amigos han dejado de frecuentarlo, que al buscar trabajo tiene que esconder activamente sus antecedentes psicológicos y/o psiquiátricos, o que si consigue una pareja tiene que mentir sobre los aspectos más importantes y dolorosos de su vida.
AUTOESTIGMA
Hay autoestigma cuando la persona internaliza los estereotipos sociales acerca de la enfermedad mental, aceptando esas ideas y creencias como realidad, generando la aparición de autoprejuicios y reacciones emocionales negativas hacia su persona, de manera que acaban asumiendo actitudes marginadoras.
“Pero el autoestigma tiene otro efecto nocivo, ya que algunas personas optan por no buscar tratamiento o ayuda profesional para no ser identificados con el grupo estigmatizado; simplemente no quieren ser etiquetados como “personas con enfermedad mental” a causa del prejuicio y discriminación que ello pudiera implicar.” (ESTIGMA Y ENFERMEDAD MENTAL – Análisis del rechazo social que sufren las personas con enfermedad mental. – Madrid, España – 2009. Autores: Manuel Muñoz, Eloísa Pérez Santos, María Crespo y Ana Isabel Guillén).
Según MFMER:
“Algunos de los efectos nocivos del estigma comprenden:
- Resistencia a buscar ayuda o tratamiento
- Falta de comprensión por parte de familiares, amigos, compañeros de trabajo u otras personas
- Menos oportunidades laborales, o para participar en actividades escolares o sociales, o problemas para encontrar una vivienda
- Hostigamiento, violencia física o acoso
- Un seguro médico que no cubre adecuadamente el tratamiento de la enfermedad mental
- La creencia de que nunca superarás ciertos desafíos o de que tu situación no mejorará.”
SITUACIÓN MUNDIAL
Los trastornos de ansiedad se están convirtiendo en una verdadera epidemia y los afectados viven una verdadera pesadilla.
“Más de 300 millones de personas en el mundo sufren depresión, un trastorno que es la principal causa de discapacidad, y más de 260 millones tienen trastornos de ansiedad. De hecho, muchas personas padecen ambas afecciones.” (OMS -2017)
En este año 2020, en días de pandemia por el COVID 19, varios países han habilitado planes de asistencia de salud vía telefónica, lo que ha puesto a relucir una crisis de estrés y ansiedad en las poblaciones. ¿Será esta crisis causa de la pandemia o es un mal que ya existía?
PROPUESTA
1. FORMACIÓN DE TUTORES PARA EL REAPRENDIZAJE
En una mayoría de casos el trastorno es forjado en un entorno familiar tóxico (familiares o padres autoritarios, críticos, violentos, explosivos o descalificadores, y también los sobreprotectores). El trastorno cuando es discapacitante impide al afectado separarse del núcleo familiar, incluso en la adultez, lo que es común estar expuesto a esa toxicidad por años. Así, desde la infancia, no se tuvieron modelos asertivos y esto puede que no mejore en la adultez.
Contar con un tutor capacitado, puede representar un modelo de aprendizaje sumamente valioso y un impacto positivo para el afectado. Hay que considerar que el principal problema de esta afectación son las creencias y el pensamiento distorsionado. Estas creencias son más fáciles de revertir y desaprender con la ayuda de un tutor, siempre que el afectado haya depositado sobre él, su confianza y valoración.
El acompañamiento por un tutor puede acelerar la recuperación del afectado. Además, puede reducir la incidencia de pensamientos suicidas de forma más eficaz.
La estima recíproca, la valoración mutua y la confidencialidad entre el tutor y el afectado es de vital importancia para la efectividad del mismo.
Lo que debe ser un tutor:
- Ser emocionalmente inteligente, asertivo y tolerante a la frustración.
- Puede ser psicólogo o coach, y debe estar ampliamente capacitado para esta tarea.
- Debe mantener una relación casi paternal o casi fraternal -como el de un hermano mayor- con el afectado.
- Debe ser un buen amigo y confidente.
- Debe conectar con el afectado y alcanzar un alto nivel de empatía y ser confiable.
- Debe tener disposición de tiempo para comunicarse y propiciar encuentros presenciales para el acompañamiento y el aprendizaje.
- Debe tener una alta capacidad de escucha.
- Debe ser auténtico siempre, y consciente que el afectado valorará esa autenticidad.
- Debe orientar, enseñar, asesorar y acompañar.
- Debe compartir de forma activa como un amigo y no con las limitaciones propias de una relación psicoterapeuta-paciente.
- Debe tener una alta sensibilidad, interés sincero y orientado a ayudar.
¿Qué puede conseguir el afectado con un tutor?
- Puede aprender muchas cosas de la vida diaria que le permitirán desenvolverse de una manera más sabia y asertiva.
- Reaprender una nueva forma de pensar más clara, más real, más objetiva y que podrá comprobar con mayor facilidad.
- A través del modelado, puede observar y aprender distintas conductas de forma más rápida y eficaz.
- Se sentirá más comprendido y entendido.
- Sentirse apoyado puede evitar cuadros depresivos y la incidencia de pensamientos derrotistas o suicidas.
- Las personas con fobia social pueden aprender cómo comportarse con nuevas personas, iniciar conversaciones, desarrollar habilidades lingüísticas, afrontar situaciones de la vida más complejas y reducir su temor. El grado de confianza alcanzado, permitirá al afectado sentirse cómodo para resolver otras preguntas, inquietudes y dudas que por lo regular le resultaría imposible hacerlas, como abordar el tema sexual.
2. CREACIÓN DE ACADEMIAS O ESCUELAS DE RESILIENCIA
Las Academias o Escuelas de Resiliencia (ARES) serían lugares de estudio habilitados para la enseñanza de capacidades y dotación de herramientas para enfrentar los embates del trastorno y promover su recuperación. Análogo a cualquier centro de estudios, pero con aulas “protegidas” para reducir la carga de estrés que envuelve el propio trastorno. Cubrirían dos tipos de acciones:
(1) ACCIÓN PREVENTIVA. Dotar de capacidades cognitivas y habilidades conductuales, entre otras, a la población joven (mayores de 16 años) con signos o probabilidades de padecer en el futuro trastornos de ansiedad y depresión.
(2) ACCIÓN PARA RESOLVER PROBLEMAS DE TRASTORNOS DE ANSIEDAD (TA) Y DEPRESIÓN. Dotar de capacidades cognitivas y habilidades conductuales, entre otras, a la población juvenil y adulta que padece TA (trastorno de ansiedad social, trastorno de ansiedad generalizada, agorafobia, trastorno por estrés post traumático, trastorno de pánico, fobias específicas) y depresión, para una recuperación óptima.
El tratamiento que mejor ha dado resultado hoy en día sobre los trastornos de ansiedad es la Terapia Cognitiva Conductual. La misma puede abarcarse desde un ámbito educacional, considerando que la TCC es una reeducación de la forma de pensar para responder a las situaciones estresantes de manera más efectiva.
Por otro lado, hay que rescatar que los fármacos, que bien ayudan a reducir los síntomas del trastorno, no constituyen la cura, ni garantizan el mantenimiento de la mejoría. Redireccionar los esfuerzos hacia una atención efectiva y real, es importante.
“La terapia cognitivo-conductual es más eficaz y eficiente que los fármacos para el tratamiento de la ansiedad y depresión… La tendencia a recetar fármacos de manera abusiva (a pesar de sus efectos secundarios, de su dudosa eficacia para el tratamiento de algunas dolencias y del elevado coste económico que suponen), tiene serias repercusiones que transcienden al ámbito personal o social.” (CONSEJO GENERAL DE LA PSICOLOGÍA DE ESPAÑA – 2013, http://www.infocop.es/view_article.asp?id=3854)
Este cambio de “tratamiento” a “educación”, de “terapia” a “clase”, de “paciente” a “alumno”, de “psicoterapeuta” a “entrenador” (profesor o coach), puede mejorar la aceptación del “tratamiento” y reducir el autoestigma y el estigma social. En otras palabras, el afectado no iría a un centro de salud mental sino a una escuela.
Es pertinente anotar que la interacción entre los afectados, de forma presencial, puede también ayudar a reducir las consecuencias de la autoestigma.
Para la implementación de las aulas, se pueden usar instalaciones de universidades e institutos educativos del sector público, para reducir costos. No es necesario crear nueva infraestructura, pero sí elegir instalaciones y propiciar ambientes “protegidos” para promover la aceptación y la asistencia del afectado.
Naturalmente, es favorable que siga siendo el sector de salud el encargado de crear, mantener y promover cualquier plan de salud -incluso esta Propuesta- y no el sector educación.
3. PRIMERA ATENCIÓN Y DIAGNÓSTICO A DOMICILIO
Son muchos los casos en que el afectado puede resistirse a salir de casa o, por otro lado, evitar acudir a un centro psiquiátrico. Debe quedar claro que esto no se debe a un capricho, sino producto de la sintomatología del trastorno. Las emociones que provocan esa resistencia son el miedo y/o la vergüenza. Estas se experimentan de forma excesiva, llevando consigo la carga de síntomas fisiológicos que no les es posible controlar (palpitaciones, sudor, mareo, temblor del cuerpo, problemas gástricos y otros).
Por tal razón, y para evitar excluir a cualquier afectado, los familiares podrían contactarse con una Escuela de ARES, solicitar una visita y propiciar un diagnóstico en la primera o segunda visita al domicilio del afectado. Hay que tomar en cuenta que es más fácil que un familiar -o el propio afectado- llame a un Centro como ARES que sacar cita a un centro psiquiátrico.
Una medida así también ayudará a detectar el trastorno desde etapas iniciales del desarrollo de las personas. Y, por otro lado, se acerca a las familias y a la sociedad la existencia de la salud mental, ayudando a reducir el estigma social.
OBSERVACIONES
Es posible que la implementación de un plan de salud mental de este tipo pueda despertar el interés del sector privado para la creación de escuelas (tipo ARES) privadas (de pago) y, de forma individual, tutores privados. En ese caso ambos deben pasar por un programa de acreditación, implementado por el Estado, que garantice la calidad del servicio. Sea cual sea la respuesta del mercado de la salud, debe procurarse esfuerzos para que el plan del sector público (tanto las ARES y/o los tutores de este sector) sea de buena calidad, de lo contrario se perderá tiempo, dinero, así también se puede perder la confianza de las familias y del propio afectado. Hay que tomar en cuenta que es el sector público el principal generador de servicios de salud para los sectores económicos más vulnerables.
Se estima que un plan eficiente de formación de tutores capacitados puede tener un impacto positivo e incluso mayor que las Escuelas de Resiliencia. En virtud al presupuesto que los países concedan a este fin, puede ser beneficioso la formación de tutores en primera instancia.
La tutoría y las ARES son dos alternativas que se pueden aplicar, una o ambas, dependiendo del presupuesto, la coyuntura y la cultura de cada país. En tiempos de pandemia, la tutoría y las ARES pueden funcionar vía online.
Este Plan no incluye a niños y adolescentes, ya que se considera que cualquier tratamiento a esa edad debe involucrar la participación de los padres. Sin embargo puede analizarse una posible adaptación para este rango de edades.
CAPACITACIÓN DE LOS TUTORES
A cargo de un equipo de profesionales en psicología. Esto amerita un consenso en lo que debe involucrar esta capacitación: TCC, desensibilización sistemática, y lo que requiera para cumplir con éxito el objetivo. Además, sería de gran ayuda la creación de grupos privados de tutores para el intercambio de experiencias y retroalimentación del mismo.
Debe tomarse en cuenta que el aspirante a tutor debe cumplir con un perfil exigido para este fin. Puede que no todos los psicólogos cumplan el perfil para ser tutores. Se deja al análisis si otros profesionales, no psicólogos, (coaches) puedan ser aspirantes.
Un tutor puede asistir a un número determinado de afectados. Ese número se deja abierto al consenso de cada sector de salud. Ni muchos para no comprometer la eficiencia, ni muy pocos para no dejar a muchos desatendidos.
CAPACITACIÓN DE LOS ENTRENADORES DE LAS ESCUELAS ARES
Se procedería de la misma forma como en el caso de los tutores, con la diferencia que una escuela requiere un plan de enseñanza más estructurado.
VENTAJAS DE ESTA PROPUESTA
1. CUENTA CON UNA ACCIÓN PREVENTIVA IMPORTANTE
Permite la intervención en sus inicios, evitando el desarrollo del trastorno a niveles más complejos.
2. REDUCE EL AUTOESTIGMA
La interacción presencial entre personas afectadas, puede reducir el autoestigma, ya que propicia el descubrimiento de que no se és el único con un trastorno de ansiedad y se comparte el mismo objetivo. El autoestigma se puede aplacar aún más con ayuda de la intervención del tutor, al conferirle valoración al afectado con un trato de igual a igual.
Aún no hay un consenso sobre la manera de erradicar con eficacia el estigma social. Lo que sí se sabe es que representa una tarea compleja y de largo plazo. Tal vez la mejor forma de reducirla es eliminando el autoestigma, para que más personas puedan dar testimonio de su problema de salud mental sin bloqueos ni vergüenza, y ser modelos ejemplares para las próximas generaciones.
3. REDUCE EL PORCENTAJE DE ABANDONO, PROMUEVE LA ACEPTACIÓN
Un alto porcentaje de pacientes abandonan el tratamiento convencional y un alto porcentaje no recibe asistencia hasta después de varios años de sufrir el trastorno. Buena parte de ello es por el estigma social y el autoestigma. Es mucho más aceptable ir a una escuela que ir a un centro de salud mental.
Posiblemente no sea una forma directa de combatir el estigma social, pero no podemos esperar a que este estigma desaparezca para que los afectados empiecen a aceptar un tratamiento. Además, los estudios indican que es mayor la creencia del afectado de que existe un estigma social, que el propio estigma social:
“Aunque según estudios parece ser que es mayor la creencia del afectado de que existe un estigma social que la existencia del propio estigma.» (ESTIGMA Y ENFERMEDAD MENTAL – Análisis del rechazo social que sufren las personas con enfermedad mental. -Madrid, España – 2009. Autores: Manuel Muñoz, Eloísa Pérez Santos, María Crespo y Ana Isabel Guillén).
La persona no iría a un centro de salud mental, sino a una academia o escuela. No iría a tratarse, sino a educarse. No llevaría un TRATAMIENTO de salud mental, sino un ENTRENAMIENTO en una academia o escuela. No serían pacientes, sino alumnos.
“La propia denominación de enfermedad mental generalmente empleada resulta controvertida en cuanto a su carga estigmatizadora.” (ESTIGMA Y ENFERMEDAD MENTAL – Análisis del rechazo social que sufren las personas con enfermedad mental. – Madrid, España – 2009. Autores: Manuel Muñoz, Eloísa Pérez Santos, María Crespo y Ana Isabel Guillén).
Por otro lado, respecto a la tutoría, la expectativa de aceptación es mucho mayor, incluso sobre las ARES. Con la tutoría, el porcentaje de abandono serían mínimos, lo que se traduce en reducción del sufrimiento emocional y reducción de casos de suicidios asociados a estos trastornos.
4. REDUCE EL PORCENTAJE DE DESATENCIÓN
La tutoría, las ARES y la primera atención a domicilio, pueden ser alternativas importantes para aquellos afectados que hasta hoy se han resistido a buscar ayuda debido al autoestigma y estigma social existentes.
5. CONTRIBUYE A LA PREVENCIÓN DEL SUICIDIO
Según un estudio, la presencia de un trastorno de ansiedad se asocia a una mayor frecuencia de pensamientos y conductas suicidas. Lamentablemente, actualmente no se tienen estadísticas más reveladoras, dado que “en todo el mundo es insuficiente la disponibilidad y calidad de los datos sobre el suicidio y los intentos de suicidio.” (OMS).
6. REDUCCIÓN DE VIOLENCIA FAMILIAR
También puede, de forma indirecta, empoderar a las mujeres para dotarlas de capacidades y enfrentar mejor las situaciones de pre violencia familiar y evitar “ciclos de violencia”.
7. ES UNA AYUDA REAL
Este plan se enfoca en lo que el afectado realmente necesita: una atención eficaz, que llegue a todos los afectados y se mantenga activa en el tiempo hasta su recuperación.
REALIDADES Y FUNDAMENTOS
R1.
LOS TRASTORNOS DE ANSIEDAD PUEDEN SER ALTAMENTE DISCAPACITANTES TANTO COMO LA DEPRESIÓN
Hasta hoy en día se ha hablado mucho sobre la depresión y la discapacidad que genera. Hay que anotar que los trastornos de ansiedad -independientemente de la depresión que puede generar- suelen ser altamente incapacitantes en lo personal, social y laboral. Es necesario destacarlo con claridad.
Según un estudio realizado en México, “Los trastornos que producen los niveles más elevados de discapacidad fueron la depresión (4.63 y 4.8), la fobia social (5.37 y 5.8) y el trastorno por estrés postraumático (5.61 y 5.35).” “… En segundo lugar, debe destacarse el efecto discapacitante de un trastorno aparentemente poco grave como la fobia social.” Cabe anotar que en este último encomillado, se está descubriendo y destacando el efecto discapacitante de la fobia social, hasta ese momento no reconocido así.
Puede acceder a este artículo completo en este enlace: https://www.medigraphic.com/pdfs/salmen/sam-2007/sam075b.pdf | “El costo social de los trastornos mentales. Discapacidad y días productivos perdidos. Resultados de la encuesta nacional de epidemiología psiquiátrica” – Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz – MÉXICO (2007).
R2.
LOS TRASTORNOS DE ANSIEDAD PUEDEN PRODUCIR DEPRESIÓN Y COMO TAL SON TAMBIÉN CAUSAS POTENCIALES DE SUICIDIO
Existe una alta probabilidad de que personas afectadas con trastorno de ansiedad sufran depresión, mantengan pensamientos suicidas y, en casos severos, atenten contra su vida en algún periodo del padecimiento del trastorno.
Según un estudio: “La presencia de un trastorno de ansiedad se asocia a una mayor frecuencia de pensamientos y conductas suicidas.… Los resultados del presente estudio sugieren que los pensamientos y conductas suicidas son comunes entre los pacientes con trastornos de ansiedad derivados desde centros de atención primaria. La ideación suicida pasiva era más común entre estos pacientes, con más de un cuarto de la muestra ratificando pensamientos de muerte en el último mes. Por otra parte, el 16% reconocía pensamientos de suicidio durante el último mes y el 18% había intentado suicidarse en algún momento de su vida. Estos porcentajes son significativamente mayores que los observados en los estudios de población (Kessler et al., 1999) y se aproximan mucho a los de los estudios de otras muestras de ansiedad (Weissman et al., 1989; Cox et al., 1994; Tarrier y Greg, 2004; Huang et al., 2010).”
Puede acceder a este artículo completo en este enlace:
TEXTO COMPLETO: https://www.cat-barcelona.com/uploads/rets/ret74_2_factores_de_riesgo_suicidio.pdf | “Ideación suicida y factores de riesgo de suicidio en pacientes de atención primaria con trastornos de ansiedad” – EEUU.
R3.
CERCA DE 800,000 PERSONAS SE SUICIDAN CADA AÑO Y LA CALIDAD DE LA INFORMACIÓN SOBRE LOS HECHOS DE SUICIDIO ES INSUFICIENTE
“Cerca de 800 000 personas se suicidan cada año”. “De hecho, en 2016, más del 79% de los suicidios en todo el mundo tuvieron lugar en países de ingresos bajos y medianos”, según la OMS.
Según la OMS / OPS
“El estigma, particularmente en torno a los trastornos mentales y el suicidio, disuade de buscar ayuda a muchas personas que piensan en quitarse la vida o han tratado de hacerlo y, por lo tanto, no reciben la ayuda que necesitan. La prevención del suicidio no se ha abordado apropiadamente debido a la falta de sensibilización respecto del suicidio como problema de salud pública principal y al tabú existente en muchas sociedades para examinarlo abiertamente. En la actualidad, unos pocos países han incluido la prevención del suicidio entre sus prioridades sanitarias, y solo 38 países han notificado que cuentan con una estrategia nacional de prevención del suicidio.
Es importante aumentar la sensibilidad de la comunidad y superar el tabú para que los países avancen en la prevención del suicidio.”
“En todo el mundo es insuficiente la disponibilidad y calidad de los datos sobre el suicidio y los intentos de suicidio.”
R4.
LA DESATENCIÓN ES UNA PÉRDIDA ECONÓMICA
“La falta de acción es costosa. Según un estudio dirigido por la OMS, que calculó los costos de tratamiento y los resultados de salud en 36 países de ingresos bajos, medios y altos durante los 15 años que van de 2016 a 2030, bajos niveles de reconocimiento y acceso a la atención de la depresión y otros trastornos mentales comunes, como la ansiedad, resultan en una pérdida económica global de un billón de dólares cada año. Las pérdidas son incurridas por los hogares, los empleadores y los gobiernos. Los hogares pierden financieramente cuando la gente no puede trabajar. Los empleadores sufren cuando los empleados se vuelven menos productivos y son incapaces de trabajar. Los gobiernos tienen que pagar mayores gastos de salud y bienestar.” (OPS -Organización Panamericana de la Salud. https://www.paho.org/hq/index.php?option=com_content&view=article&id=13102:depression-lets-talk-says-who-as-depression-tops-list-of-causes-of-ill-health&Itemid=1926&lang=es)
“Cada US$ 1 invertido en la ampliación del tratamiento de la depresión y la ansiedad rinde US$ 4 en mejora de la salud y la capacidad de trabajo, según un nuevo estudio dirigido por la OMS en el que se estiman por primera vez los beneficios tanto sanitarios como económicos de la inversión en el tratamiento de las enfermedades mentales más frecuentes en el mundo.” (OMS -2016. https://www.who.int/mediacentre/news/releases/2016/depression-anxiety-treatement/es/)
R5.
ES COMPLICADO Y DIFÍCIL ELIMINAR EL ESTIGMA SOCIAL SOBRE LAS ENFERMEDADES DE SALUD MENTAL. NO SE PUEDE ESPERAR A QUE SOLO DESAPAREZCA PARA QUE LOS AFECTADOS EMPIECEN A BUSCAR UNA AYUDA
Eliminar el estigma social sobre salud mental es una tarea compleja, difícil y de largo plazo. No se puede esperar a eliminarla para que los afectados con estos trastornos empiecen a sentirse más dispuestos a ir a un hospital de salud mental. No se puede asegurar que esta Propuesta pueda eliminar el estigma social en corto plazo, pero permite a las personas afectadas con trastornos de ansiedad a aceptar un plan de recuperación, atacando y reduciendo el autoestigma.
Se estaría perdiendo un tiempo valioso si el sector público de la salud enfoca sus esfuerzos por erradicar el estigma social. Tal vez el camino más corto para erradicar el estigma social es haciendo esfuerzos para eliminar el autoestigma. Es más fácil reeducar a las nuevas generaciones que intentar cambiar a las de hoy. Personas con problemas de salud mental y sin autoestigma -sin prejuicios para admitir y aceptar su problema-, pueden representar modelos de un nuevo enfoque para las próximas generaciones.
R6.
EL MODELO ASISTENCIAL ACTUAL ¿ES EL MÁS ADECUADO?
No se percibe una ayuda real para los afectados.
1. MODELO ASISTENCIAL A LA MEDIDA DEL PROFESIONAL Y NO DEL AFECTADO
El paciente debe ajustarse a las necesidades profesionales del psicólogo o psiquiatra. Si es privado, por lo regular, sesiones de una hora (o un poco más) a la semana. Si es un servicio público estatal, las sesiones suelen ser de una hora o menos y mucho más distanciadas una sesión de otra, dependiendo de la capacidad de atención. ¿Se ha evaluado si es lo más adecuado para el paciente? ¿Es lo que realmente necesita? ¿Se ha evaluado sus testimonios al respecto?
2. LA DEFICIENTE ATENCIÓN DE LA SALUD PÚBLICA PONE EN PELIGRO AL AFECTADO
Al no ver mejoría en el servicio de salud público, el paciente piensa que no hay solución a su problema, generándole frustración y depresión. Por otro lado, el servicio de salud público también suele caer en ineficiencia, cuando reduce el tratamiento a la medicalización. Bien sabemos, como ya se ha mencionado, que los medicamentos no solucionan el problema pero sí pueden reducir los síntomas.
3. LA ATENCIÓN PRIVADA ES CARA Y NO ESTÁ AL ALCANCE DE TODOS
Al no encontrar solución en la salud pública, les queda optar por la atención privada. En España (con sueldo mínimo de $1120), el precio de la sesión privada oscila entre $59 a $118. Y con 4 sesiones mensuales (1 por semana), el precio oscila entre $236 a $472, es decir, del 21% al 42% del sueldo mínimo. En Perú (con sueldo mínimo de $270), una sesión oscila entre $17 a $28. Y con 4 sesiones mensuales, el precio oscila entre $68 a $112, es decir, del 25% al 41% del sueldo mínimo. Y a esto hay que sumarle las limitaciones que presenta el afectado para laborar y encontrar trabajo. Es finalmente la familia la que tiene que cubrir el gasto, y no todas tienen la capacidad económica para solventarlo.
4. EL MODELO ASISTENCIAL ACTUAL NO CONSIDERA EL AUTOESTIGMA NI EL ESTIGMA SOCIAL
Hasta el día de hoy es constatable la falta de acercamiento del paciente con los servicios de salud mental, debido al autoestigma y estigma social.
5. LA DEFICIENTE ATENCIÓN DE SALUD PÚBLICA GENERA COSTOS IMPRODUCTIVOS
Las atenciones o terapias distanciadas, diluyen la efectividad de las mismas. Esta ineficiencia genera gastos al Estado en costos y tiempos profesionales que no generan resultados.
Elaborado por Ayudda.