FASE 2 / ESTRATEGIA
EJEMPLO 5
"No estoy seguro en ningún lugar, algo malo puede pasar en cualquier momento."
Trastorno por Estrés Postraumático
Ir directamente a la FICHA NR
1
Identifica los pensamientos estresantes
"No estoy seguro en ningún lugar, algo malo puede pasar en cualquier momento."
2
Cuestiónalos y respóndete de forma objetiva
"Este pensamiento proviene del miedo acumulado por experiencias pasadas, no de lo que está ocurriendo ahora. Mi mente intenta protegerme, pero se mantiene en estado de alerta incluso cuando no existe peligro real. En este momento estoy a salvo. No hay nadie ni nada intentando hacerme daño. El entorno en el que estoy es seguro y tranquilo, aunque mi cuerpo aún no lo crea del todo. Está bien sentir miedo, es una reacción aprendida, pero también puedo enseñarle a mi cuerpo que el presente es diferente al pasado. Lo que viví no se está repitiendo ahora; este momento es nuevo, y en él no hay amenaza."
3
Lleva tus pensamientos a un nivel empoderador
"No vivo en el pasado, y no voy a seguir reaccionando como si aún estuviera allí. Ya sobreviví a lo que me hizo daño; eso demuestra mi fuerza y mi capacidad de resistir. Ahora no estoy en peligro. Puedo observar mi entorno, respirar y comprobar con mis propios sentidos que estoy seguro. Nadie me persigue, nada me amenaza. Mi mente solo repite un viejo patrón, pero yo soy quien manda ahora. No necesito vivir en alerta permanente. Hoy elijo confiar en este momento, soltar la tensión y permitirme sentir calma. La seguridad está aquí, en mí y a mi alrededor."
4
Hazlo con frecuencia e intensidad
La repetición de este diálogo mental positivo y realista es muy importante. Si no se realiza con regularidad y por largos periodos de tiempo, no funcionará.
¿SE TRATA SOLO DE LEER?
No. Mientras vas leyendo la ficha, ¡RAZONA! con firmeza, determinación y coraje, agregando mentalmente tus propias palabras: "¡Esto es verdad…!" "¡Cómo pude engañarme tanto tiempo…!" "¡Nunca más volveré a ….!" ¡REBÉLATE frente a esos pensamientos negativos! Haz esto mientras vas leyendo cada línea o párrafo del nuevo pensamiento. Tu mente debe convencerse y adoptar este nuevo pensamiento con FIRMEZA, DETERMINACIÓN y CORAJE para lograr interiorizarlo.
Si por momentos tu mente se va a otro lado, no te preocupes, solo regresa al ejercicio nuevamente y continúa.
Recuerda que estos pensamientos negativos se activan de forma automática y han estado mucho tiempo contigo, es más, se refuerzan junto a otras creencias, lo que hace difícil cambiarlas.
Lo importante es que así como fueron aprendidos estos pensamientos negativos, los puedes desaprender. Y solo la constancia te permitirá lograr el cambio.
5
Encuentra una frase clave
Para fortalecer la conexión con tu nuevo pensamiento o nuevo diálogo interno, rescata una frase del pensamiento nuevo que sea significativo para ti, de tal forma que al repetirla mentalmente evoque el significado de todo el pensamiento más objetivo, razonable y real que has redactado.
FRASE CLAVE (ejemplo):
"No hay nadie ni nada intentando hacerme daño. Mi mente solo repite un viejo patrón, pero yo soy quien manda ahora. No necesito vivir en alerta permanente."
No olvides armar tu ficha en papel. La idea es que esta ficha sea accesible para ti y puedas ejercitar tu mente en el tiempo que tengas disponible. A continuación veamos como queda nuestra ficha.
Ficha NR
N
___________
"No estoy seguro en ningún lugar, algo malo puede pasar en cualquier momento."
R
___________
Este pensamiento proviene del miedo acumulado por experiencias pasadas, no de lo que está ocurriendo ahora. Mi mente intenta protegerme, pero se mantiene en estado de alerta incluso cuando no existe peligro real. En este momento estoy a salvo. No hay nadie ni nada intentando hacerme daño. El entorno en el que estoy es seguro y tranquilo, aunque mi cuerpo aún no lo crea del todo. Está bien sentir miedo, es una reacción aprendida, pero también puedo enseñarle a mi cuerpo que el presente es diferente al pasado. Lo que viví no se está repitiendo ahora; este momento es nuevo, y en él no hay amenaza.
No vivo en el pasado, y no voy a seguir reaccionando como si aún estuviera allí. Ya sobreviví a lo que me hizo daño; eso demuestra mi fuerza y mi capacidad de resistir. Ahora no estoy en peligro. Puedo observar mi entorno, respirar y comprobar con mis propios sentidos que estoy seguro. Nadie me persigue, nada me amenaza. Mi mente solo repite un viejo patrón, pero yo soy quien manda ahora. No necesito vivir en alerta permanente. Hoy elijo confiar en este momento, soltar la tensión y permitirme sentir calma. La seguridad está aquí, en mí y a mi alrededor.